| ¿Y
donde estaba el ojo de ustedes para darse cuenta por dónde pasaba…?
Y, el ojo era la TV. Nosotros recibíamos la señal de Canal Siete, el
9 y el 13. Y a parte el padre de Ovidio Lagos era el director del diario
"La Capital". Ovidio es un periodista extraordinario que había trabajado
acá en Abril, trabajó en "Primera Plana", en "Opinión", es un super
capo. Pero era muy frívolo. Él hacía la revista "Adan". Y bueno, él
hacía notas inventadas por ejemplo, viaje al Caribe con Fulano… y era
un genio para ese tipo de cosas. Y a parte agregamos a un tipo a la
redacción porque los primeros números eran un desastre. Rodolfo Vinacua,
no era periodista, era un profesor de letras y filosofía, que escribía
muy bien. Vino a poner orden entre tantos locos. En ese momento es el
Rosariazo. Y mando por primera vez una foto a ADEPA y gané el primer
premio.
¿Cómo
fueron las tomas del Rosariazo?
Trataba de registrar los hechos pero a la vez sin descuidar el contenido
artístico. Debo confesar que sabía que quería hacer fotos buenas para
que las publicaran en todas partes.
¿Cómo
hacía para trabajar tanto?
Las hacía en serie. Y tenía una particularidad, cuando había una foto
que ganó el primer premio, entonces la enviaba a dos salones más. Y
las otras también. Cuando esa foto ganó por segunda vez un premio, la
mandé a otro y ganó un tercer primer premio, y, ahí no la mandé nunca
más. La saqué de circulación y metí una cuarta, que yo consideraba que
era mejor. A ver qué pasaba. Y si la otra no tenía aceptación y las
mejoraba o las cambiaba. Así llegué a ganar los cuatro primeros premios
con cuatro fotos.
¿Para
eso se fijaba qué salón era y en función de eso veía qué mandar o se
guiaba por lo que quería mostrar?
No, mandaba a todos los lugares todas las fotos posibles.
¿Como
cuando jugaba a la quiniela?
Claro, mandaba a todas partes. En un momento dado yo recibí una publicación
en donde estaban los resultados de todos los salones. En todos los salones
había ganado con alguna foto y en la mayoría más de un premio.
Un año se hizo un ranking y yo tenía 156 puntos y Raota que era segundo
tenía 71. El se mantuvo por muchos años. Yo hice mucho en poquito tiempo
y lo hice con una estrategia: ganar premios. Después nos hicimos muy
amigos.
Cuando me nombraron en la Cancillería salió en los diarios y la Revista
Gente descubre que hay un tipo que ganó más premios que Raota, y que
vive en Rosario. Me llamaron por teléfono y me hicieron una nota de
6 páginas. Eso debe haber sido en 1973.
El clima del país ya venía muy mal y yo ya estaba decidido a irme a
Europa. Cuando muere Perón yo estaba en España. El tiempo bien grave
no lo vivi acá, aunque si estuve en tiempos de la Triple A que no fueron
nada fáciles.
¿Tiene
amigos desaparecidos?
Sí, un montón. Si bien nunca milité en ningún lado conocía a todo el
mundo. Tenía un lugar estratégico.
De hecho
no ser militante de algún grupo no significa no defender ideas afines...
Te digo, nunca pertenecí a ningún grupo, pero mi ideología no cambió
nunca, ni hoy. Para definirlo de alguna manera, si me tengo que situar
en el tablero político, siempre es a la izquierda.
¿Qué
quiere decir a la Izquierda?
La diferencia está entre los que dicen que el hombre es un individuo
que tiene que ganar mucho dinero porque hay hombres que son mejores
que otros. Y hay otros que dicen que mejor que repartamos para que estemos
todos mejor.
Me
contaba cuando se fue..
Me fui en diciembre del 73. "Boom" había cerrado el año anterior y entre
tanto yo en ese año y medio, desde que Gente me hizo la nota, Mirtha
Legrand me invitó a comer dos veces y me fui. Llegué a Barcelona, pero
no me quedé mucho por allí porque no era el lugar. Viajé un poco por
Londres viendo y me instalé definitivamente en Paris. Primero en el
centro de la ciudad, y la falta de plata me llevó a recorrer los alrededores,
hasta que se me dio una oportunidad en Marly, una comuna que me deparó
muchas sorpresas. Siempre me impliqué en el lugar donde viví. Y bueno,
ahí en esta comuna, que me daba tantas posibilidades me impliqué muchísimo
en lo social e incluso tenía la oportunidad de entrar en contacto con
los que gobernaban la comuna.
Sus
opiniones llegaban directamente…
Claro, comíamos en casa. Eramos amigos del barrio. Cuando veía los afiches
de las campañas que eran un asco y les decía "Pero no, yo te hago la
foto mejor". Y ahí empecé a engancharme con retratar a políticos y de
ahí pasé a interesarme en todo lo que sea comunicación política. Era
autodidacta y asistía a cuanto seminario me interesaba, porque tenía
muy fácil acceso. Y después a través de un tipo que yo había fotografiado
y que había comprado una agencia de imagen, me ofrecen trabajo allí.
También siempre "free lance". Aprendí mucho de comunicación. A esta
altura ya leía y hablaba francés bárbaro.
Y en
eso también autodidacta a la fuerza.
Si. De tanto leer, allá empleo términos que muchos franceses no emplean.
También hablo inglés, francés, italiano y castellano. Todo el mundo
me conocía porque era "El" fotógrafo. Era el fotógrafo de la comuna.
Y tenía acceso a todo. Pero aparte jugaba al fútbol. Era íntimo amigo
de los bomberos, de los jardineros de la municipalidad… porque al fútbol
en Francia es un juego berreta. Tenía llegada a las clases sociales
bajas, que no tenía ningún político en la comuna.
Entonces
sabía de determinadas necesidades.
No solamente de necesidades, sino también de las opiniones. Jugaba
a las bochas que era una cosa muy popular. Los bomberos me invitaban
a las comidas que hacían ellos y a la vez el diputado del lugar me invitaba
a su casa a comer. Conocía a la gente y los chismes de todos los niveles.
Y muchas de las cosas que sucedían la gente me las preguntaba a mí.
En una oportunidad le llevé una foto a un periodista que era columnista
de Le Monde y tenía también un programa de TV en donde iban políticos.
El programa salía una vez por semana y se llamaba "La hora de la verdad".
Entrevistaba un político por vez o sea que solamente 40 políticos pasaban
por su programa en todo el año. Resulta que nuestros hijos eran amigos
porque vivíamos en la misma comuna y ambos éramos amigos del Intendente.
Fue así como un día hablábamos de que el Intendente ya estaba viejo
y no quería volverse a postular. Entonces me dijo que tenía ganas de
presentarse.
La intendencia que había era de unión de la izquierda, que era una rareza
en ese lugar. Efectivamente, recién en las elecciones del '94 le pudimos
ganar al candidato de Jacques Chirac que era la ultraderecha.
En los últimos tiempos hacía muy pocas fotos, era consejero especial
del Intendente y consejero en comunicación. Me dediqué a diseñar el
diario, el sitio de Internet, los folletos, los posters.
¿Cómo
llego a trabajar con el dibujante Hugo Pratt?
Trabajé con él desde 1976 hasta 1993. Empezamos siendo amigos porque
vivíamos cerca. Yo quería que Hugo hiciera una historieta que lo trajera
al Corto Maltés a Rosario. Como él no conocía la ciudad me ofrecí para
hacer fotos y que él recreara el paisaje. Pero después no resultó: los
hechos de la mafia en Rosario sucedieron entre el '20 y el '30 y el
personaje de Maltés para esa época estaba en otro lado. De todas formas
continué sacando fotos por muchos lados, no para que Pratt copiara los
pasajes, incluso algunos los conocía mejor de haberlos caminado solo,
sino que le gustaba ver en mis fotos detalles que le recordaban cosas
o le inspiraban otras. Así fue nuestro trabajo conjunto. Pero también
solíamos juntarnos en mi casa él a pintar y yo a realizar otras tareas,
aunque no estuviésemos trabajando juntos en algo.
Y las
fotos que forman parte del patrimonio del museo Arabe en Paris.
¿cómo
fueron hechas?
La parte del Golfo Pérsico fue casi por casualidad. Yo estaba haciendo
un proyecto para la UNESCO, sobre una cosa cultural. Un tipo que había
inventado que los niños del mundo "pinten", una cosa de esas. Y yo intervine
como fotógrafo. Y empecé a hacer cosas para la UNESCO, proyectos, que
no los originaba yo, donde fuese necesario un fotógrafo decían, "hay
un tipo que puede hacerlo" y entonces me llamaban a mí.
¿Eso
en qué año fue?
Y, empecé a laburar para la UNESCO en el '78. Hacía por lo menos un
proyecto por año… porque los proyectos duran seis o siete meses.
Físicamente
dónde estaba viviendo en el 78….
Siempre en Marly. En el único lugar que viví siempre. Bueno, y
un día apareció un psicólogo árabe, libanés, que sería como Joan Manuel
Serrat. Pero era plena guerra del Líbano.
Y yo había ido al Líbano a cubrir la guerra. Pero porque tenía ganas.
Había ido varias veces al Líbano, había estado con la Milicia. Hasta
el 82 hice mucho News, mucha información, viajaba para hacer notas.
En el 82 me enfermé muy gravemente y después paré y empecé a hacer cosas
precisas. Porque al principio me decías, hay que hacerle una nota a
Moon, que va a estar en Amsterdam y allá iba.
En el Líbano tenía un amigo argentino que estaba refugiado político
y que era el chofer del embajador. Entonces eso traía una cierta implicancia
y me facilitaba viajar. Cuando llegaba encontraba gente que me esperaba.
Aparte tenía muchos contactos a través de los libaneses. Era un grupo
de amigos, peligrosísimo, porque en cualquier momento te fusilaban,
de hecho el delegado de Yasser Arafat, en París, va con 20 guardaespaldas.
Y nunca se sabe dónde va a estar cinco minutos más tarde.
Entonces apareció este cantante y se le ocurrió hacer una historia de
los orígenes de la música árabe porque la única forma en que trasciende
entre generaciones es en forma oral. El pretendía ir a lugares a grabar
y fotografiar a los más viejos. Me ofrecieron el proyecto a mí y dije
que me interesa, pregunté cuánto me pagarían y empecé en el Golfo Pérsico.
Yo no fui como fotógrafo del Instituto Árabe. Cuando el Instituto decidió
hacer una fototeca las agencias de todo el mundo se presentaban y montaban
las fotos que tenían. Y me compraron 300 sobre la vida cotidiana.
Porque yo fui a fotografiar Arabia Saudita, Kuwait, el Emirato Árabe,
donde es zona de petróleo y hay mucho dinero y todo es oro, todo brilla,
todo es una cosa extraordinaria.
Y yo fotografié todo al revés. Nada de eso, absolutamente ni un solo
pozo petrolero. Fotografié a la gente de la calle, la gente normal.
Los comerciantes, la vida cotidiana. Los músicos que fotografiábamos,
que cantaban, venían todos de medios muy populares, pobres.
Arabia Saudita es una dictadura espantosa donde 400 tipos son reyes
y todos los demás nada, los extranjeros ganan diez dólares por mes.
En Kuwait, cuando explotó la guerra vivían un millón cincuenta mil habitantes.
Y sabés cuántos kuwatíes eran, 150 mil. Todos los demás eran pakistaníes,
hindúes, senegaleses. Es decir sirvientes, que no tenían ni lugar para
dormir. Un problema gravísimo,
¿Cómo
se arreglaba con el idioma?
Iba con un amigo que sabía árabe. Pero yo no necesito hablar para hacer
fotos. Lo que era difícil, yo no quería sacar fotos de miseria. Se ve
miseria humana como en ningún lado en esos países. Al lado de las riquezas
que hay. Yo lo que quería sacar era lo que quedaba de verdadero. Porque
había tipos auténticos, tipos que tenían cabras en la casa.
A parte yo trabajé con (Candilis), que es uno de los arquitectos más
famosos del mundo. Y hacía barrios enteros para países árabes. Entonces
ya en esa época había aprendido la filosofía de que la casa es para
dentro. De afuera no se ve nada. Las mujeres tenían que vivir de un
lado.
Con ese arquitecto yo había trabajado mucho antes, porque en París yo
tenía un amigo arquitecto que trabajaba con este tipo. Y yo le fotografiaba
las maquetas. Conocí un montón de cosas.
Los gobiernos de Kuwait o de Arabia Saudita le dan todo a su gente porque
hay mucha plata, pero cuando no sos kuwatí entonces sos un miserable.
Lo miserable no lo fotografié.
Antes eran todos beduinos pero ¿qué hicieron entre ingleses, franceses?
Se dividieron la península y le dieron a cada uno de sus jeques el título
de Rey. Para llamarlo de alguna manera. Y era donde estaba el petróleo.
Entonces se crearon países que antes no existían. Existía Irak, ciertos
sectores de Irán que tienen otro nombre, Afganistán. Todos esos países
existían antes del 1900. Después conquistaron realmente los ingleses,
los franceses, lo belgas y los holandeses, lo cortaron y metieron cada
uno a un jeque, que hicieron rey y que era verdaderamente el jeque.
Pero la guita cambia todo. Y esos jeques son las grandes compañías que
hoy nadie sabe cómo se llaman. Esa guita que anda dando vueltas es de
eso.
Entonces, hay beduinos que los fines de semana se van al desierto con
una carpa, como acá nosotros vamos a la quinta a comer un asadito como
el mejor programa, ellos se van con la cabra y todo en el camión.
¿Aún
teniendo tanto dinero?
Para ellos la respuesta a ¿cómo paso un fin de semana fantástico? es
irse al desierto con los camellos. Entonces van en caravana. Un tipo
tiene cadillac, más camionetas, más 50 sirvientes. Va en una caravana
y arman una carpa. Llevan sus siete mujeres, porque son polígamos. La
carpa de las mujeres está por una lado y la de los hombres por otro.
Y llevan una camioneta con un tanque de agua y otra con un tanque de
nafta. El agua la ponen escondida, y la de la nafta la ponen a mil metros,
tras una duna. Y ahí ponen un generador de energía. En la carpa tienen
heladera, televisión, todo. El ministro de Educación de Kuwait me decía,
¿por qué va a fotografiar a estas personas mientras puede ir al Hilton
que acabamos de construir?.
¿Y prefería
ir a esos campamentos?
Claro. Esos campamentos de fin de semana… porque campamentos constantes
ya no hay más. Todos los kuwatíes viven en la ciudad de Kuwait. Tenía
carta libre para ir a ver los beduinos o las caravanas que partían al
desierto. Generalmente llamaban a un tipo del ejército que me llevaba
y traía.
Probablemente sea el mejor trabajo que hice en mi vida. Porque saqué
diapositivas y encima hice yo las copias en (Cibacrom).
Son fotos de la gente. La gente, de todo. Después cuando uno empieza
a ir a un lugar te convertís en un experto. Y empecé a ir cada seis
meses para hacer una trabajo.
Estaba por explotar la guerra de Irán a Irak y se produce otra casualidad.
Envían a Francia como refugiado político a el Ayatola Komeini. Este
no es cualquier refugiado político, no lo vamos a dejar en París, por
cuestiones de seguridad, y lo ponen a tres kilómetros de mi casa, en
un pueblito chiquito.
Entonces este sitio se convirtió en un lugar de peregrinación de todos
los que estaban en contra del sha Y los tipos de las agencias que sabían
que yo vivía acá… Nadie sabía en ese tiempo quién carajo era. Había
medios extranjeros que le pedían fotos y se preguntaban ¿quién era?
Y me mandaban a mí porque vivía cerca. Yo fui y vi, no entendía nada,
era un viejo que lo fotografié una sola vez. ¿Sabés lo que hacía? Lo
que hizo Perón, grababa un cassette por día y lo mandaba y la gente
lo reproducía en Irán.
¿Cómo
pudo entender ese mundo tan complejo?
Es más complejo acá. Sí, acá viene un loco a un quiosco, saca un revólver.
Eso es mucho más incomprensible. Porque estas cosas que vemos en los
países árabes ya están estructuradas, son ancestrales. Una vez que entendiste
el mecanismo ya sabés lo que va a pasar, en estos países. Acá no entendés
nada. La gente que vos creés que es como vos, no es como vos.
¿Y
de la Argentina de la que se fue a la que ve en hoy en día?
Esta pregunta me la hicieron hace tres años, antes que pensará en volver
a vivir acá. Y hay una cosa que no tiene que ver con la política, que
tiene que ver con la vida. Acá pasó un desastre, del cual se aprovechó
un grupo de gente. Evidente. Te hablo de los locales, que se aprovecharon
de eso, se hicieron millonarios. Lo ves cuando notás la cantidad de
concesionarios de autos carísimos. En Buenos Aires vos ves más autos
caros que en París. En donde el día que ves una Ferrari es un príncipe
árabe que está de paso. Porque a nadie se le ocurriría comprarse una
Ferrari. Pero acá vos ves un carro con caballos tirando cartones y un
tipo que pasa con una Ferrari al lado. Hay un montón de gente que compra
esos autos. No creo que haya una concentración de millonarios en otro
lugar, tan grande como sucede acá ahora en Manhattan, quizás. Pero acá
se hicieron millonarios cuando esto se privatizó todo, las grandes compañías,
las multinacionales vinieron acá, agarraron a todos los corruptos… les
pagaron e hicieron las privatizaciones como se hicieron.
En
un catálogo de una muestra me llamó mucho la atención esa fotografía
de una botella sobre la bandera estadounidense…
Son tapas de discos. Yo hacía fotos porque se me ocurrían cosas y después
iba y se las mostraba a las discográficas. Porque cuando apareció el
CD desaparecía el cassette y la forma del embace. Entonces se volvía
a grabar todo el CD y aprovechaban para renovar las tapas. Pronto se
abrió un mercado de fotos para CD's. Y bueno, esa foto ilustra un disco,
viejísimo de Ike y Tina Turner, cuando cantaban juntos.
¿Y
esto es un ketchup?
No sabía que hacer y dije tengo que meter el ketchup más que la Coca
cola, porque la verdad es que todo el mundo sabe lo que el consumo de
ketchup para los norteamericanos. Eso también te lo da la vivencia de
cómo es cada país. Y empecé con una botella de ketchup, no me gustaba.
La empecé a vaciar, sacaba un poco y nada. Entonces recordé aquello
que decía en las clases Avedon "que cuando a uno no le sale algo, hay
que hacer lo contrario" Como había comprado varias botellas de ketchup,
esa que estaba medio vacía empecé a llenarla y a ver qué pasaba. Le
sacaba una foto tras otra y al verlo derramado dije "es está".
"Para
los que ya no están" ¿es
una de sus primeras fotos?
Esta en el primer rollo que saqué. Esta es la cortada donde yo vivía
y el agua se ve allí era porque las mujeres salían y nos tiraban baldes
de agua para mojarnos por el carnaval. Fui y saqué a la gente que me
rodeaba. Y eso era lo insólito, porque en esa época todo el mundo hacía
fotografía artística. La figura que falta es una dedicatoria a los que
ya no están. Hay cosas que van más allá de haber podido estudiar por
ejemplo donde estaba Avedon. Estás tomas son anteriores a esa escuela,
hay cosas que ya venían. Bueno. Siempre fotografié lo que estaba a mí
alrededor. Ese es mi hermano. Muchas de las fotos que después elijo
fueron colas de rollos en los que estaba haciendo otro laburo.
Y el
personaje del paraguas, ¿por qué?
Para mostrar un tipo que vuela por encima de las reglas. Que pasa por
encima de las cosas estructuradas. Es un personaje reiterativo que aparece
siempre movido, es parte de un conjunto. Lo descubrí después.
No voy
a preguntar qué quieren decir todas sus fotos porque ya dice por ahí
Fontanarrosa que no se pida que las explique.
Paloma García
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