Notas 

Reportaje a
Carlos Saldi

por Paloma García

Rosario siempre estuvo cerca.
Cofundador de la revista Boom de Rosario (1968/70) residió en París desde 1975. Actualmente vive parte del tiempo en Buenos Aires. Se destaca como fotógrafo publicitario y de personalidades como políticos, escritores, artistas. Es colaborador del "Correo de la UNESCO", "Le Monde","Le Figaro", "L'Express" y sus trabajos se publican en la prensa francesa. 300 de sus fotografías forman parte del fondo iconográfico del "Institute du Monde Arabe" en París, siendo realizador así mismo de varios proyectos para la UNESCO. Es desde 1974 EFIAP (Excelencia de la Federación Internacional de Arte Fotográfico). También es secretario general de redacción del mensuario "Marly la chronique".

¿Cuándo empezó con la fotografía?
Provengo de una familia muy humilde, y la fotografía aparecía en mi casa sólo cuando se casaba una tía. Nunca había tenido absolutamente ningún contacto con la foto más que ese o cuando me hacía una foto carnet. Hasta que habré tenido 18 años.

¿Y recuerda haber mirado al fotógrafo como a esa "persona con máquinas al cuello"?
No. Ni siquiera me llamaba la atención. Yo hacía changas para subsistir. No tenía trabajo, pero tampoco buscaba.
Vivía con mi abuelo y mis tías. Una de las cosas que hacía era jugar a la Quiniela.
Vivía en un barrio pesado de Rosario, donde estaban todos los tránsfugas y cafiolos. Te estoy hablando del año 60.
Yo vendía y compraba cosas. También levanté Quiniela. Pero un día la pegué y habré ganado alrededor de quinientos pesos. Fui entonces al local de empeño que tenía el quinielero para que me pagara. Había una cámara y empecé a mirarla. Nunca había visto una antes. El hombre me preguntó: "Si querés hacemos una cosa, te doy 200 mangos y una cámara". Le dije que no. Al final terminó ofreciéndome 450 y la cámara.
Era una Voiglander Vito C y el manual estaba en alemán. Leyendo el diario en un bar encontré un curso que decía "Aprenda fotografía gratis". En el curso el profesor me preguntó "¿Tiene cámara?". Le dije que sí, la desenvolví y se la mostré. Y me dijo: "Esta cámara es una maravilla, miré, usted en un mes va a poder hacer fotos como está" mientras me mostraba una foto 30 por 40.
El primer concurso de alumnos que hubo lo gané, y después gané todos los concursos internos. Empecé también a mandar a los salones. La primera vez que mandé a un salón mandé cuatro fotos y me aceptaron tres. Y la segunda vez gané el primer premio.
Ahí me di cuenta que tenía que dedicarme a fondo a la fotografía, hacía de todo, hacía sociales. Pero no sabía nada y quería aprender fotografía. Entonces me fui a EE.UU a trabajar porque descubrí que tenía familiares allá. Tuve un montón de suerte.

¿A qué edad fue eso?
A los 19 años. Escribí entonces a mis familiares que eran hermanos de mi abuelo, o un parentesco así.
Pasados 15 días me contestó un tal "Frank Saldi". La carta decía "yo no sé quién sos, pero evidentemente somos primos. Y si alguno de mi familia quiere venir a vivir a mí país, yo hago lo necesario para que venga."
Estuve cuatro años y medio en Norteamérica, al año y medio volví, me casé en Argentina y regresé cerca de Boston en donde vivía.
Quería ir a aprender fotografía a una escuela verdadera. Pero tenía que tener un trabajo para pagarla.
Un día estaba muy mal… hacía tres meses que había llegado y la forma de comunicarse era más compleja que ahora. No conocía a nadie que hablara en castellano, tenía un primo con el que me comunicaba en italiano. Y este me llevó a una cancha de fútbol para que se me pasara el malestar. Cuando entré ahí y escuché hablar castellano se me caían las lágrimas. Mi primo inmediatamente preguntó si había algún argentino. De pronto apareció un tipo que me dice, mirá, yo estoy formando un equipo profesional. No hay plata, me aclaró. Y yo le dije que me interesaba, porque quería cambiar de trabajo y hacer algo que me gustara.
El tipo era uno de los dueños de una pequeña empresa donde armaban amplificadores de sonido. Yo le dije que era fotógrafo, que hacía fotos, me dijo que laburo de fotos no tenía. Cuando vi que hacían circuitos impresos que ahora se hacen a máquina y antes se hacían en serigrafía. Y había que fotografiarlos. Y le propongo que no mandará más a hacer afuera las serigrafías.
Fui un mes a aprender y por el doble del sueldo que tenía las pantallas las empecé a hacer yo. Por hacerlas en su misma empresa se ahorraba un montón de plata y me aumentó el sueldo. Después a esa firma la compró otra más grande pero él siguió siendo mi jefe. Pasamos de ser 120 empleados a 500.
Entonces le propuse hacer un "house organ", un diarito. Le gustó la idea, la presentó y le dijeron que sí y ahí nomás me nombraron encargado de eso. Incluso llegué a presentarles un método para multiplicar la producción de circuitos impresos por dos o por tres y hasta por cuatro con el mismo personal.
Entonces pedí más sueldo y para poder pagarme estudios de fotografía. Elegí una escuela en Boston que daba cursos por correspondencia, pero había que ir una vez por semana a rendir a New York. En esa escuela daba clases Richard Avedon. El sólo hecho de que Avedon mirará las fotografías ya valía la pena… Una vez por mes él daba clases a las que yo asistía. Allí se analizaba lo que veníamos haciendo.

¿Tenía laboratorio propio?
Sí y pude comprarme una Nikon F, me empecé a comprar todo lo bueno, me armé un laboratorio bárbaro.
Y bueno, me quedé ahí y después un día decidimos tener hijos pero no quería que mi hijo nazca en los EE.UU. Quería que mi hijo fuera argentino.
Cuando tuve todo para montar un estudio, un buen laboratorio, me volví a la Argentina. Eso sería por el año 66 o principios del 67.
Y volví al Ateneo pero para dar clases. Tenía 120 tipos en una sola sala, sentados todos amontonados atrás, se armó un grupo extraordinario. Porque empecé a ganar muchos premios.
Yo vine de EE.UU., tenía un poco de dinero, me compré una casita y ahí en la casa me monté un estudio y empecé a mostrar mis fotos y en Rosario, en cualquier parte donde iba, en las agencias de publicidad y todo me agarraban inmediatamente.
Cuando participé en el primer salón internacional y vi una foto de Raota, casi me muero porque me pareció una maravilla. Yo me dije, yo no sé hacer nada, yo tengo que sacar fotos mejores que las que saca él. Cuándo volví y empecé a mirar las fotos de Raota, me dije "¿Cómo tengo que hacer para hacerme famoso?. Así de simple.
Tenía dos actividades, una mi actividad profesional y la otra hacer fotos para salones. Con la única diferencia que mis fotos eran las fotos que sacaba mientras trabajaba. Las presenté en los salones y entré a ganar premios y… en el 69, 70 y 71 fui el tipo más premiado de la Argentina, y nadie lo sabía, todo el mundo creía que era Raota. Resulta que todos los premios internacionales vienen a través de la Cancillería. El mismo año a ellos se les ocurre hacer quiénes eran los tipos más sobresalientes del país. Recuerdo que estaba la Negra Sosa. Los de arte de la Cancillería descubren que quién más premios había recibido era un ignoto que no sabían ni quién era. Y me mandaron un telegrama para saber qué hacia.
Mientras tanto yo ya había creado con el Negro Fontanarrosa, con Ovidio Lagos y Pepe Ortuño, una revista que se llamó "Boom", que quedó en la mitología de Rosario. Porque fue la primera revista que se hizo en el interior del país. Era mensual, después la hicimos quincenal. Era una revista como "Primera Plana" en esa época. Pero enfocada desde el punto de vista de Rosario que era lo que nos interesaba.
En la televisión había dos canales pero eran incipientes… o sea que no teníamos show, no teníamos personajes. Y empezamos a crear personajes. También teníamos una página de chismes. Estaba el negro Fontanarrosa, con él no se podía hacer nada serio. O mejor dicho eran cosas serias pero con mucho humor.

Y también con un contenido político muy importante como fue el Rosariazo.
Sí, totalmente. No solamente eso, cubrimos otras temas que pasaron desapercibidos en el ámbito nacional y que en definitiva daban cuenta lo que venía. Nosotros denunciamos el Rosariazo antes que pasara. Denunciamos la situación social, lo que estaba pasando y que iba a pasar aún más. Y denunciamos mucho tiempo antes que pase. Porque vivíamos trabajando en las villas por ejemplo.

Observando…
Y además la gente que estaba con nosotros trabajaba también para otros diarios como La Capital o "La Tribuna". Lo que no podían publicar en los demás medios lo sacábamos nosotros. Y era justamente lo bueno. Por ejemplo. Nosotros fuimos los primeros que publicamos en la Argentina la existencia de una Iglesia del Tercer Mundo. Y los primeros que publicamos algo sobre lo que se conoce como la Teología de la Liberación.
Porque nosotros trabajábamos con esos curas. Nosotros hicimos una tapa que se llamaba "Sismo en la Iglesia". Después nos hicimos populares en el medio periodístico porteño. Hicimos un montón de cosas originales. Por ejemplo hacíamos una fiesta por mes, como promoción para poder vender publicidad. Y las fiestas de "Boom" pasaron a la posteridad, porque veníamos a Buenos Aires a buscar a las estrellas que recién empezaban.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¿Y donde estaba el ojo de ustedes para darse cuenta por dónde pasaba…?
Y, el ojo era la TV. Nosotros recibíamos la señal de Canal Siete, el 9 y el 13. Y a parte el padre de Ovidio Lagos era el director del diario "La Capital". Ovidio es un periodista extraordinario que había trabajado acá en Abril, trabajó en "Primera Plana", en "Opinión", es un super capo. Pero era muy frívolo. Él hacía la revista "Adan". Y bueno, él hacía notas inventadas por ejemplo, viaje al Caribe con Fulano… y era un genio para ese tipo de cosas. Y a parte agregamos a un tipo a la redacción porque los primeros números eran un desastre. Rodolfo Vinacua, no era periodista, era un profesor de letras y filosofía, que escribía muy bien. Vino a poner orden entre tantos locos. En ese momento es el Rosariazo. Y mando por primera vez una foto a ADEPA y gané el primer premio.

¿Cómo fueron las tomas del Rosariazo?
Trataba de registrar los hechos pero a la vez sin descuidar el contenido artístico. Debo confesar que sabía que quería hacer fotos buenas para que las publicaran en todas partes.

¿Cómo hacía para trabajar tanto?
Las hacía en serie. Y tenía una particularidad, cuando había una foto que ganó el primer premio, entonces la enviaba a dos salones más. Y las otras también. Cuando esa foto ganó por segunda vez un premio, la mandé a otro y ganó un tercer primer premio, y, ahí no la mandé nunca más. La saqué de circulación y metí una cuarta, que yo consideraba que era mejor. A ver qué pasaba. Y si la otra no tenía aceptación y las mejoraba o las cambiaba. Así llegué a ganar los cuatro primeros premios con cuatro fotos.

¿Para eso se fijaba qué salón era y en función de eso veía qué mandar o se guiaba por lo que quería mostrar?
No, mandaba a todos los lugares todas las fotos posibles.

¿Como cuando jugaba a la quiniela?
Claro, mandaba a todas partes. En un momento dado yo recibí una publicación en donde estaban los resultados de todos los salones. En todos los salones había ganado con alguna foto y en la mayoría más de un premio.
Un año se hizo un ranking y yo tenía 156 puntos y Raota que era segundo tenía 71. El se mantuvo por muchos años. Yo hice mucho en poquito tiempo y lo hice con una estrategia: ganar premios. Después nos hicimos muy amigos.
Cuando me nombraron en la Cancillería salió en los diarios y la Revista Gente descubre que hay un tipo que ganó más premios que Raota, y que vive en Rosario. Me llamaron por teléfono y me hicieron una nota de 6 páginas. Eso debe haber sido en 1973.
El clima del país ya venía muy mal y yo ya estaba decidido a irme a Europa. Cuando muere Perón yo estaba en España. El tiempo bien grave no lo vivi acá, aunque si estuve en tiempos de la Triple A que no fueron nada fáciles.

¿Tiene amigos desaparecidos?
Sí, un montón. Si bien nunca milité en ningún lado conocía a todo el mundo. Tenía un lugar estratégico.

De hecho no ser militante de algún grupo no significa no defender ideas afines...
Te digo, nunca pertenecí a ningún grupo, pero mi ideología no cambió nunca, ni hoy. Para definirlo de alguna manera, si me tengo que situar en el tablero político, siempre es a la izquierda.

¿Qué quiere decir a la Izquierda?
La diferencia está entre los que dicen que el hombre es un individuo que tiene que ganar mucho dinero porque hay hombres que son mejores que otros. Y hay otros que dicen que mejor que repartamos para que estemos todos mejor.

Me contaba cuando se fue..
Me fui en diciembre del 73. "Boom" había cerrado el año anterior y entre tanto yo en ese año y medio, desde que Gente me hizo la nota, Mirtha Legrand me invitó a comer dos veces y me fui. Llegué a Barcelona, pero no me quedé mucho por allí porque no era el lugar. Viajé un poco por Londres viendo y me instalé definitivamente en Paris. Primero en el centro de la ciudad, y la falta de plata me llevó a recorrer los alrededores, hasta que se me dio una oportunidad en Marly, una comuna que me deparó muchas sorpresas. Siempre me impliqué en el lugar donde viví. Y bueno, ahí en esta comuna, que me daba tantas posibilidades me impliqué muchísimo en lo social e incluso tenía la oportunidad de entrar en contacto con los que gobernaban la comuna.

Sus opiniones llegaban directamente…
Claro, comíamos en casa. Eramos amigos del barrio. Cuando veía los afiches de las campañas que eran un asco y les decía "Pero no, yo te hago la foto mejor". Y ahí empecé a engancharme con retratar a políticos y de ahí pasé a interesarme en todo lo que sea comunicación política. Era autodidacta y asistía a cuanto seminario me interesaba, porque tenía muy fácil acceso. Y después a través de un tipo que yo había fotografiado y que había comprado una agencia de imagen, me ofrecen trabajo allí. También siempre "free lance". Aprendí mucho de comunicación. A esta altura ya leía y hablaba francés bárbaro.

Y en eso también autodidacta a la fuerza.
Si. De tanto leer, allá empleo términos que muchos franceses no emplean. También hablo inglés, francés, italiano y castellano. Todo el mundo me conocía porque era "El" fotógrafo. Era el fotógrafo de la comuna. Y tenía acceso a todo. Pero aparte jugaba al fútbol. Era íntimo amigo de los bomberos, de los jardineros de la municipalidad… porque al fútbol en Francia es un juego berreta. Tenía llegada a las clases sociales bajas, que no tenía ningún político en la comuna.

Entonces sabía de determinadas necesidades.
No solamente de necesidades, sino también de las opiniones. Jugaba a las bochas que era una cosa muy popular. Los bomberos me invitaban a las comidas que hacían ellos y a la vez el diputado del lugar me invitaba a su casa a comer. Conocía a la gente y los chismes de todos los niveles. Y muchas de las cosas que sucedían la gente me las preguntaba a mí.
En una oportunidad le llevé una foto a un periodista que era columnista de Le Monde y tenía también un programa de TV en donde iban políticos. El programa salía una vez por semana y se llamaba "La hora de la verdad". Entrevistaba un político por vez o sea que solamente 40 políticos pasaban por su programa en todo el año. Resulta que nuestros hijos eran amigos porque vivíamos en la misma comuna y ambos éramos amigos del Intendente.
Fue así como un día hablábamos de que el Intendente ya estaba viejo y no quería volverse a postular. Entonces me dijo que tenía ganas de presentarse.
La intendencia que había era de unión de la izquierda, que era una rareza en ese lugar. Efectivamente, recién en las elecciones del '94 le pudimos ganar al candidato de Jacques Chirac que era la ultraderecha.
En los últimos tiempos hacía muy pocas fotos, era consejero especial del Intendente y consejero en comunicación. Me dediqué a diseñar el diario, el sitio de Internet, los folletos, los posters.

¿Cómo llego a trabajar con el dibujante Hugo Pratt?
Trabajé con él desde 1976 hasta 1993. Empezamos siendo amigos porque vivíamos cerca. Yo quería que Hugo hiciera una historieta que lo trajera al Corto Maltés a Rosario. Como él no conocía la ciudad me ofrecí para hacer fotos y que él recreara el paisaje. Pero después no resultó: los hechos de la mafia en Rosario sucedieron entre el '20 y el '30 y el personaje de Maltés para esa época estaba en otro lado. De todas formas continué sacando fotos por muchos lados, no para que Pratt copiara los pasajes, incluso algunos los conocía mejor de haberlos caminado solo, sino que le gustaba ver en mis fotos detalles que le recordaban cosas o le inspiraban otras. Así fue nuestro trabajo conjunto. Pero también solíamos juntarnos en mi casa él a pintar y yo a realizar otras tareas, aunque no estuviésemos trabajando juntos en algo.

Y las fotos que forman parte del patrimonio del museo Arabe en Paris. ¿cómo fueron hechas?
La parte del Golfo Pérsico fue casi por casualidad. Yo estaba haciendo un proyecto para la UNESCO, sobre una cosa cultural. Un tipo que había inventado que los niños del mundo "pinten", una cosa de esas. Y yo intervine como fotógrafo. Y empecé a hacer cosas para la UNESCO, proyectos, que no los originaba yo, donde fuese necesario un fotógrafo decían, "hay un tipo que puede hacerlo" y entonces me llamaban a mí.

¿Eso en qué año fue?
Y, empecé a laburar para la UNESCO en el '78. Hacía por lo menos un proyecto por año… porque los proyectos duran seis o siete meses.

Físicamente dónde estaba viviendo en el 78….
Siempre en Marly. En el único lugar que viví siempre. Bueno, y un día apareció un psicólogo árabe, libanés, que sería como Joan Manuel Serrat. Pero era plena guerra del Líbano.
Y yo había ido al Líbano a cubrir la guerra. Pero porque tenía ganas. Había ido varias veces al Líbano, había estado con la Milicia. Hasta el 82 hice mucho News, mucha información, viajaba para hacer notas.
En el 82 me enfermé muy gravemente y después paré y empecé a hacer cosas precisas. Porque al principio me decías, hay que hacerle una nota a Moon, que va a estar en Amsterdam y allá iba.
En el Líbano tenía un amigo argentino que estaba refugiado político y que era el chofer del embajador. Entonces eso traía una cierta implicancia y me facilitaba viajar. Cuando llegaba encontraba gente que me esperaba.
Aparte tenía muchos contactos a través de los libaneses. Era un grupo de amigos, peligrosísimo, porque en cualquier momento te fusilaban, de hecho el delegado de Yasser Arafat, en París, va con 20 guardaespaldas. Y nunca se sabe dónde va a estar cinco minutos más tarde.
Entonces apareció este cantante y se le ocurrió hacer una historia de los orígenes de la música árabe porque la única forma en que trasciende entre generaciones es en forma oral. El pretendía ir a lugares a grabar y fotografiar a los más viejos. Me ofrecieron el proyecto a mí y dije que me interesa, pregunté cuánto me pagarían y empecé en el Golfo Pérsico.
Yo no fui como fotógrafo del Instituto Árabe. Cuando el Instituto decidió hacer una fototeca las agencias de todo el mundo se presentaban y montaban las fotos que tenían. Y me compraron 300 sobre la vida cotidiana.
Porque yo fui a fotografiar Arabia Saudita, Kuwait, el Emirato Árabe, donde es zona de petróleo y hay mucho dinero y todo es oro, todo brilla, todo es una cosa extraordinaria.
Y yo fotografié todo al revés. Nada de eso, absolutamente ni un solo pozo petrolero. Fotografié a la gente de la calle, la gente normal. Los comerciantes, la vida cotidiana. Los músicos que fotografiábamos, que cantaban, venían todos de medios muy populares, pobres.
Arabia Saudita es una dictadura espantosa donde 400 tipos son reyes y todos los demás nada, los extranjeros ganan diez dólares por mes.
En Kuwait, cuando explotó la guerra vivían un millón cincuenta mil habitantes. Y sabés cuántos kuwatíes eran, 150 mil. Todos los demás eran pakistaníes, hindúes, senegaleses. Es decir sirvientes, que no tenían ni lugar para dormir. Un problema gravísimo,

¿Cómo se arreglaba con el idioma?
Iba con un amigo que sabía árabe. Pero yo no necesito hablar para hacer fotos. Lo que era difícil, yo no quería sacar fotos de miseria. Se ve miseria humana como en ningún lado en esos países. Al lado de las riquezas que hay. Yo lo que quería sacar era lo que quedaba de verdadero. Porque había tipos auténticos, tipos que tenían cabras en la casa.
A parte yo trabajé con (Candilis), que es uno de los arquitectos más famosos del mundo. Y hacía barrios enteros para países árabes. Entonces ya en esa época había aprendido la filosofía de que la casa es para dentro. De afuera no se ve nada. Las mujeres tenían que vivir de un lado.
Con ese arquitecto yo había trabajado mucho antes, porque en París yo tenía un amigo arquitecto que trabajaba con este tipo. Y yo le fotografiaba las maquetas. Conocí un montón de cosas.
Los gobiernos de Kuwait o de Arabia Saudita le dan todo a su gente porque hay mucha plata, pero cuando no sos kuwatí entonces sos un miserable. Lo miserable no lo fotografié.
Antes eran todos beduinos pero ¿qué hicieron entre ingleses, franceses? Se dividieron la península y le dieron a cada uno de sus jeques el título de Rey. Para llamarlo de alguna manera. Y era donde estaba el petróleo. Entonces se crearon países que antes no existían. Existía Irak, ciertos sectores de Irán que tienen otro nombre, Afganistán. Todos esos países existían antes del 1900. Después conquistaron realmente los ingleses, los franceses, lo belgas y los holandeses, lo cortaron y metieron cada uno a un jeque, que hicieron rey y que era verdaderamente el jeque.
Pero la guita cambia todo. Y esos jeques son las grandes compañías que hoy nadie sabe cómo se llaman. Esa guita que anda dando vueltas es de eso.
Entonces, hay beduinos que los fines de semana se van al desierto con una carpa, como acá nosotros vamos a la quinta a comer un asadito como el mejor programa, ellos se van con la cabra y todo en el camión.

¿Aún teniendo tanto dinero?
Para ellos la respuesta a ¿cómo paso un fin de semana fantástico? es irse al desierto con los camellos. Entonces van en caravana. Un tipo tiene cadillac, más camionetas, más 50 sirvientes. Va en una caravana y arman una carpa. Llevan sus siete mujeres, porque son polígamos. La carpa de las mujeres está por una lado y la de los hombres por otro. Y llevan una camioneta con un tanque de agua y otra con un tanque de nafta. El agua la ponen escondida, y la de la nafta la ponen a mil metros, tras una duna. Y ahí ponen un generador de energía. En la carpa tienen heladera, televisión, todo. El ministro de Educación de Kuwait me decía, ¿por qué va a fotografiar a estas personas mientras puede ir al Hilton que acabamos de construir?.

¿Y prefería ir a esos campamentos?
Claro. Esos campamentos de fin de semana… porque campamentos constantes ya no hay más. Todos los kuwatíes viven en la ciudad de Kuwait. Tenía carta libre para ir a ver los beduinos o las caravanas que partían al desierto. Generalmente llamaban a un tipo del ejército que me llevaba y traía.
Probablemente sea el mejor trabajo que hice en mi vida. Porque saqué diapositivas y encima hice yo las copias en (Cibacrom).
Son fotos de la gente. La gente, de todo. Después cuando uno empieza a ir a un lugar te convertís en un experto. Y empecé a ir cada seis meses para hacer una trabajo.
Estaba por explotar la guerra de Irán a Irak y se produce otra casualidad. Envían a Francia como refugiado político a el Ayatola Komeini. Este no es cualquier refugiado político, no lo vamos a dejar en París, por cuestiones de seguridad, y lo ponen a tres kilómetros de mi casa, en un pueblito chiquito.
Entonces este sitio se convirtió en un lugar de peregrinación de todos los que estaban en contra del sha Y los tipos de las agencias que sabían que yo vivía acá… Nadie sabía en ese tiempo quién carajo era. Había medios extranjeros que le pedían fotos y se preguntaban ¿quién era? Y me mandaban a mí porque vivía cerca. Yo fui y vi, no entendía nada, era un viejo que lo fotografié una sola vez. ¿Sabés lo que hacía? Lo que hizo Perón, grababa un cassette por día y lo mandaba y la gente lo reproducía en Irán.

¿Cómo pudo entender ese mundo tan complejo?
Es más complejo acá. Sí, acá viene un loco a un quiosco, saca un revólver. Eso es mucho más incomprensible. Porque estas cosas que vemos en los países árabes ya están estructuradas, son ancestrales. Una vez que entendiste el mecanismo ya sabés lo que va a pasar, en estos países. Acá no entendés nada. La gente que vos creés que es como vos, no es como vos.

¿Y de la Argentina de la que se fue a la que ve en hoy en día?
Esta pregunta me la hicieron hace tres años, antes que pensará en volver a vivir acá. Y hay una cosa que no tiene que ver con la política, que tiene que ver con la vida. Acá pasó un desastre, del cual se aprovechó un grupo de gente. Evidente. Te hablo de los locales, que se aprovecharon de eso, se hicieron millonarios. Lo ves cuando notás la cantidad de concesionarios de autos carísimos. En Buenos Aires vos ves más autos caros que en París. En donde el día que ves una Ferrari es un príncipe árabe que está de paso. Porque a nadie se le ocurriría comprarse una Ferrari. Pero acá vos ves un carro con caballos tirando cartones y un tipo que pasa con una Ferrari al lado. Hay un montón de gente que compra esos autos. No creo que haya una concentración de millonarios en otro lugar, tan grande como sucede acá ahora en Manhattan, quizás. Pero acá se hicieron millonarios cuando esto se privatizó todo, las grandes compañías, las multinacionales vinieron acá, agarraron a todos los corruptos… les pagaron e hicieron las privatizaciones como se hicieron.

En un catálogo de una muestra me llamó mucho la atención esa fotografía de una botella sobre la bandera estadounidense…
Son tapas de discos. Yo hacía fotos porque se me ocurrían cosas y después iba y se las mostraba a las discográficas. Porque cuando apareció el CD desaparecía el cassette y la forma del embace. Entonces se volvía a grabar todo el CD y aprovechaban para renovar las tapas. Pronto se abrió un mercado de fotos para CD's. Y bueno, esa foto ilustra un disco, viejísimo de Ike y Tina Turner, cuando cantaban juntos.

¿Y esto es un ketchup?
No sabía que hacer y dije tengo que meter el ketchup más que la Coca cola, porque la verdad es que todo el mundo sabe lo que el consumo de ketchup para los norteamericanos. Eso también te lo da la vivencia de cómo es cada país. Y empecé con una botella de ketchup, no me gustaba. La empecé a vaciar, sacaba un poco y nada. Entonces recordé aquello que decía en las clases Avedon "que cuando a uno no le sale algo, hay que hacer lo contrario" Como había comprado varias botellas de ketchup, esa que estaba medio vacía empecé a llenarla y a ver qué pasaba. Le sacaba una foto tras otra y al verlo derramado dije "es está".

"Para los que ya no están" ¿es una de sus primeras fotos?
Esta en el primer rollo que saqué. Esta es la cortada donde yo vivía y el agua se ve allí era porque las mujeres salían y nos tiraban baldes de agua para mojarnos por el carnaval. Fui y saqué a la gente que me rodeaba. Y eso era lo insólito, porque en esa época todo el mundo hacía fotografía artística. La figura que falta es una dedicatoria a los que ya no están. Hay cosas que van más allá de haber podido estudiar por ejemplo donde estaba Avedon. Estás tomas son anteriores a esa escuela, hay cosas que ya venían. Bueno. Siempre fotografié lo que estaba a mí alrededor. Ese es mi hermano. Muchas de las fotos que después elijo fueron colas de rollos en los que estaba haciendo otro laburo.

Y el personaje del paraguas, ¿por qué?
Para mostrar un tipo que vuela por encima de las reglas. Que pasa por encima de las cosas estructuradas. Es un personaje reiterativo que aparece siempre movido, es parte de un conjunto. Lo descubrí después.

No voy a preguntar qué quieren decir todas sus fotos porque ya dice por ahí Fontanarrosa que no se pida que las explique.

Paloma García


 

Monocromo, imagen eterna.
      

 

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