Notas 
Entrevista a Jean-Claude Wicky
Este trabajo es mi canto de amistad al pueblo boliviano y a todos aquellos cuya labor cotidiana consiste en buscar su destino en las profundidades de la tierra, dijo Jean-Claude Wicky el día de la inauguración de su muestra “MINEROS, todos los días la noche” el Museo Isaac Fernández Blanco en el marco de los Encuentros Abiertos de Fotografía.

FotoRevista: ¿Como fueron tus primeros contactos con la fotografía?

Jean-Claude Wicky: En mi juventud trabajaba en Suiza y jugaba al fútbol en primera división, pero a los 22 años dejé todo y comencé a viajar, pensaba hacerlo por seis meses y ese viaje duró cinco años y medio, estuve en Oriente, India, Nepal, etc.
Cuando llegué a Malasia tenía que decidir entre ir a Australia o Japón, opté por Australia, llegué con tres dólares y comencé a trabajar, en ocho meses pude ahorrar algún dinero y me fui en un barco Noruego a Japón, ahí estuve veintidós meses y lo primero que hice fue comprarme dos cámaras, así es como comencé, no sabía nada de fotografía, pero manejar una cámara es como conducir un auto, sólo hay que practicar mucho, entonces hacía muchas fotos, veía los contactos, estudiaba el encuadre, la luz, etc.


FR: ¿Ahí comenzó tu pasión por la fotografía?

JCW: Si, después me fui a USA y luego vino América Latina, en ese entonces me encontré con el director de una agencia de prensa y me pidió material para que le envíe, así fue como fui metiéndome más profesionalmente en la fotografía.


FR:
¿Como fue tu contacto con las minas en Bolivia?

JCW: Cuando llegué a Bolivia visité una mina de la corporación minera Boliviana y en ella me encontré con un solo minero y me pregunté “acá hay algo que no funciona”, al día siguiente me fui a una mina corporativa y salí de ahí tan emocionado, tan conmovido que pensé “algún día haré un trabajo sobre las minas”


FR: ¿cuando lo comenzaste?

JCW: Ese trabajo lo empecé diez años después de esa visita, en 1984, de los dos primeros años casi no tengo material ya que no sabía como hacer para fotografiar la humedad, el olor acre del mineral, la oscuridad...
Me interesaba traducir ese ambiente de oscuridad y soledad de las minas pero no sabía como hacerlo...
La oscuridad en las minas es increíble, al punto que hace desaparecer tu cuerpo...
Algunos dicen que fotografiar es pintar con luz, claro, se necesita la luz, pero yo lo hago al revés, en la profundidad de la tierra trato de rescatar esa oscuridad para llevarla al exterior, a la superficie, para que el público pueda hacer el camino inverso.

 

 

 

FR: Viendo tu exposición me gustó mucho la forma en que realizaste el trabajo, sobre todo como abordaste al minero desde su dignidad, la dignidad de ser minero y de formar parte de unas montañas que tienen más de quinientos años de historia minera...

JCW: Hay una gran nobleza y una gran dignidad en esa gente, a mi no me interesaba tomar fotografías que apunten a un sensacionalismo, a un muestrario de las miserias humanas, me interesaba resaltar esa dignidad, es por eso que estuve mucho tiempo con los mineros, es así como ellos notaron que yo no era un fotógrafo más, de esos que llegan, toman sus fotos y se van.


FR: Compartiste el espíritu del minero...

JCW: Recuerdo que después de un mes en Bolivia tenía la sensación de no tener las fotos que estaba buscando, entonces me fui a una mina y ahí decidí pasar dos turnos, entraba a las seis de la mañana y salía a las once de la noche, durante una semana no vi la luz del sol, de ahí viene el título de la muestra “Todos los dias la noche”.
Comía lo que podía, escaseaba el agua, me cepillaba los dientes con pasta dental y gaseosa...
Compartí sus vidas, sus penas, alegrías, sus rebeldías, hasta sus terribles aguardientes de 96º, ese compartir disminuyó la distancia entre la cámara y ellos.


FR: ¿Cuanto tiempo te llevó este trabajo?

JCW: Cuando lo empecé no me di cuenta de la magnitud del mismo, esta exposición es el resultado de más de quince viajes en 15/16 años, miles de fotografías de las cuales seleccioné 100.


FR: Debe haber sido difícil la selección así como resolver el trabajo desde lo técnico dentro de las minas...

JCW: Técnicamente fue complicado. No me gusta la luz del flash porque lo aplasta todo, trabajaba con una lámpara de 250 w con una autonomía de 17 minutos, necesitaba 12 horas para cargar las baterías, todo un problema... Lo que sí usaba en ocasiones era un trípode y el material siempre fue Tri-X, en ocasiones lo forzaba a 1600 iso. Fue todo un desafío traducir ese ambiente de oscuridad.


FR: ¿Como financiaste el proyecto?

JCW: Tuve la ayuda de algunas becas, las mismas me sirvieron mucho, pero este trabajo prácticamente lo financié solo.


FR: Me sorprendieron mucho los retratos de los mineros...

JCW: Un retrato es siempre un misterio, en esos retratos hay algo más, tal vez porque se nota la confianza que los mineros depositaron en mi, cada foto me recuerda una historia, historia de amistad, cariño, solidaridad... al mirar las fotos me pregunto a quien pertenecen los recursos naturales y a quien pertenece el sufrimiento humano.


FR:
De este trabajo también saldrá un libro

JCW: Si, el libro se va a imprimir en Septiembre en España, será editado en Español, Francés, Italiano y Alemán.


FR: Contame un poco sobre tu trabajo en Laos...

JCW: El trabajo sobre las minas fue muy agotador tanto físicamente como emocionalmente es por eso que tomar fotografías en Laos es un pequeño descanso, continúo trabajando en este proyecto, no estoy trabajando un tema puntual, es una visión general, una radiografía de Laos, un retrato del país.

 

Jean-Claude Wicky, viajero incansable, sus fotografías forman parte de colecciones privadas y públicas, entre ellas las de la Confederación Suiza, Los Cantones de Berna y el Jura, La ciudad de Mountier, La Fundación Suiza de la fotografía de Zurci, la Biblioteca del congreso de Washington, entre otras.

Entrevista realizada por Miguel Welsh para FotoRevista.
Fotografías Humberto Farro.
Buenos Aires, 15 de Agosto de 2002


de la serie “Mineros, todos los días la noche”

     

(C) Jean-Claude Wicky


 

Monocromo, imagen eterna.
      

 

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