...“La nena, la más chica de todas, no puede andar sola, no me puedo hacer a la idea de que ya es adulta, siempre creo que necesita de alguien para acompañarse, no me basta con ver sus logros y pelitos, ya grandes, cuantiosos y ensortijados. No consigo que pueda despegar de sus supuestas amistades, que no hacen mas que refugiar sus debilidades bajo su sombra, nunca han podido bastarse por sí solas; siempre dependiendo de ella y haciéndole creer que sin ellas no podría llegar a ningún lado.
La nena tiene virtudes de más, quizá como las otras, pero es que está rodeada de incapaces y habladores. Cada vez que su madurez le permite generar algún rasgo propio, alguna característica de su personalidad se le aparecen estos vampiros de siempre, advenedizos parásitos de su entorno, para demostrar que el mérito no fue suyo sino sólo un fruto de las oportunas influencias que le han generado por simpatía o por casualidad”...
Este fragmento de La Tetoncita, de E. Estemper refleja claramente que es lo que le puede estar pasando a la fotografía y más en estos días donde bien podríamos imaginar que atraviesa tiempos de festejo. Durante este mes y el próximo se podrán visitar innumerables exposiciones, concurrir a charlas, corrección de portfolios, mesas, debates y varias cosillas afines.
Desde el 1 de Agosto y hasta el 30 de setiembre tenemos los XII Encuentros Abiertos de Fotografía, organizados por la EAF, con exposiciones oficiales y adheridas con sede en Buenos Aires y en varias ciudades del país, entre ellas Córdoba, Trelew, Paraná, Neuquén, Salta, Santa Fe, General Roca, Mar del Plata, Tucumán, La Plata, Ushuaia entre otras.
En lo que he visto hasta el momento, pueden verse cambios, con respecto a los criterios de selección de obras (curatoriales, que le dicen) que transforman en cantidad y calidad a las versiones de los Encuentros anteriores.
El escepticismo de los excluidos se suma a la desazón de los convocados al ver que una suerte de invasión ecléctica (formada por elementos tomados a diversos sistemas, posiciones y estilos) en salas y/o galerías que confunden toda vez que los que intentan encontrar guía o brújula, hallan veletas en el mejor de los casos. Clara muestra de nuestro acontecer cotidiano, fiel reflejo de nuestro accidentado devenir.
La globalización conlleva entre las condiciones necesarias para su establecimiento como forma dominante en lo político, social, económico, filosófico, estético y entonces también en lo artístico, una aparente falta de claridad en las ideas de raíz, y lo que algunos llamaron muerte de las ideologías, que permite y/o estimula la inclusión de casi cualquier método o recurso para la obtención de un objetivo pretendido, ocultando así la finalidad y haciendo hincapié en el recorrido y sus mínimas complicaciones; como si la mezcla metodológica fuese mágica, valiosa, audaz, creativa o proveedora de validez por el sólo hecho de existir.
La transposición de esto en los Encuentros se halla en la extraña cruza o variedades de formas de apropiación, tratamiento, elaboración o presentación de las obras.
Del sistema de zonas a una fotonovela, de documentalistas y autores de grandes fotos a valientes con fotos grandes, pasando por fotocopias transferidas por presión, o grandes imágenes ploteadas, hasta la ruptura de la imagen e impresiones o instalaciones de mayor o menor calidad.
Coexisten recursos clásicos y característicos de la fotografía con técnicas de la pintura, el dibujo y el grabado en diferentes formas, estilos y tendencias.
Y esto no puede ser tachado de bueno o malo por lo plural, pero si por la visible inclusión de obras que no tienen mas mérito, que el de ser plurales desde lo superficial y ayunas de contenido o valor artístico perceptible de algún modo. Y esto es una clara característica de estos Encuentros, sumada a un descuido sistemático a los autores del interior (que quizá me beneficie porque soy uno de los seleccionados), o si se quiere a una abultada participación de autores extranjeros o al haber perdido a algunos curadores de fuste o que quizá eran pocos o que nadie a hecho ese trabajo.
Al igual que en la globalización las falacias y promesas esconden intereses muy fuertes y sólidos, claros y contundentes. Si creíamos que la etapa pictorialista de la fotografía había terminado, preparaos queridos amiguitos, para la invasión de los nuevos globales conceptuales a ultranza, ávidos escondedores de obras genuinas en procura de similitud con lo que va, (secretos designios del lobby del arte) o lo que se pueda meter y con todo lo que se consiga encajar dentro de estas maravillosas cajas de sorpresas, que tanto han transformado la fotografía, nuevas formas del arte contemporáneo.*
La fotografía pasó por su período pictorialista como nuestra maduración pasa por la pubertad. Los intentos de pensar que todo tiempo pasado fue mejor, quizá le sirva a algún abuelo, pero no remedia sus dolores y penurias, hoy los conceptuales hacen lo propio y quizá no sean los artistas los generadores de esta mutación sino los que de algún modo reciben concretos beneficios económicos y bien tangibles, como con la globalización, a raíz de la falta de rumbo, proyecto, claridad o beneficioso eclectisimo curatorial, linda palabra para terminar, ¿nocierto?, otra linda palabra.
el bueno de mí
Julián Rodríguez
*... “La clase que posee los medios de producción material también controla, al mismo tiempo, los medios de producción mental, de modo que, en general, las ideas de quienes carecen de medios de producción mental quedan subordinadas. Por tanto, en la medida en que gobiernan como clase y determinan la extensión y el alcance de una época, es obvio que... entre otras cosas... regulan la producción y la distribución de las ideas de su tiempo: así, sus ideas son las ideas dominantes de la época ...” de la ideología alemana, K. Marx.
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