Hacemos fotografía. ¿Nos hemos preguntado por qué y para qué? ¿Nos hemos preguntado si lo que estamos haciendo es resultado de una decisión previa o si es producto de la casualidad o del sistema de programación de nuestro equipo fotográfico? Y, fundamentalmente, si lo que hacemos ¿cubre nuestras expectativas?
Otra pregunta importante: ¿Existe alguna fórmula para ser creativo?
Para obtener una respuesta adecuada ensayemos un análisis desde el nacimiento del Hombre hasta su proyección como creador.
Cuando el ser humano llega a este mundo no lo hace con una total y absoluta pureza. Diríamos: no llega “químicamente puro”. Lo hace trayendo consigo una serie de factores que habrán de dar cauce a la formación de una determinada personalidad. De entre estos factores hay dos que cobran una relevante importancia: el Instinto y el Atavismo.
El primero de ellos podrá controlarlo, si es que le interesa hacerlo. El segundo requerirá un mayor esfuerzo si pretende desprenderse de su influencia. Así y todo, en sus comienzos y hasta su desarrollo para alcanzar su condición de adulto, estos factores habrán de pesar inevitablemente en su futura actitud frente a la vida.
Se tiene así que habrá una íntima interacción entre ambos factores. A ellos se sumará uno nuevo y que habrá de adquirir: la Experiencia.
Estos importantes factores sufrirán mayores o menores modificaciones según el medio sociocultural al que nuestro hombre llegue. Pero, a su vez, la personalidad del individuo aportará nuevos cambios en ese medio sociocultural. Ello, a nivel grupal. Pero a nivel individual, se irá enriqueciendo mediante el Conocimiento Estético. El primer paso en esa dirección lo dará cuando comprenda que todos los seres humanos tienen la capacidad de emocionarse. Algunos lo harán frente a una puesta de sol; otros, tal vez, ante un rostro bello. Algunos, también, frente a un dólar. Pero la emoción estará presente en todo hombre.
El medio sociocultural le fijará Pautas y lo guiará en el establecimiento de Códigos que faciliten la intercomunicación con otros seres. La conjunción —por cierto compleja— de tantos elementos marcadamente ricos en sí mismos (Instinto, Atavismo, Experiencias, Pautas y Códigos), modelará una personalidad y la revestirá de una cierta característica cultural según sea la influencia de cada uno de los mencionados elementos en ese individuo.
A partir de aquí, su condición de adulto lo impulsará, primero, al reconocimiento de sus emociones y, luego, a su manejo. Si llegara a sentir la necesidad de volcar hacia afuera sus emociones, adoptará, sin duda, el camino del Arte. Aprenderá, entonces, a hacer uso —indefectiblemente— de su irrenunciable y personal Libertad Interior para la concreción de su capacidad creativa y llegar finalmente al Arte.

¿Si la búsqueda no es precisamente la fotografía como Arte? ¿Preocupa este planteo?
Es indudable que sí. La realización artística no es, en modo alguno, la única posibilidad de la fotografía. Su capacidad de registro, aun de hechos extremadamente fugaces, genera un amplio abanico de posibilidades en cuanto a temas, motivos y situaciones en los que la cámara fotográfica cumple un papel de singular validez. Puede ser empleada como medio de documentación y de testimonio; puede ser aplicada al campo profesional; puede congelar un movimiento o crear la sensación de ese movimiento; puede registrar rostros y expresiones, servir como medio ilustrativo, permitir su empleo como gratificante hobby, etc.
Lo que no debe olvidarse jamás es que la Fotografía Profesional debe tener el talento de la Fotografía Artística y la Fotografía Artística debe tener la perfección de la Fotografía Profesional.
El individuo optará (recalcamos: “optará”) por alguno de los muchos medios de expresión a su alcance: Pintura, Escultura, Literatura, Música, etc. Y, además, en nuestro tiempo, la Fotografía.
En este punto, se hace importante analizar alguna de las razones que llevan a que sea tan elevado el número de quienes se vuelcan a este formidable medio expresivo. La Fotografía posee una de las características fundamentales de lo contemporáneo: credibilidad, alta tecnología y gran capacidad de reproducción y divulgación, lo cual le permite una muy fácil penetración en todas las capas sociales y/o culturales.
Pero lo que la hace más valedera es que no requiere, para quien desee expresarse a través de la imagen, el haber nacido con el llamado “pulso de dibujante”. Aun la mano más pesada puede encontrar en la fotografía el medio ideal para llegar a decir una emoción, un sentimiento, a través de lo visual. Existen para ello diversos recursos sencillos y fáciles que hacen grata la tarea fotográfica y que la ponen al alcance de todos.
El autor de la presente, en más de 35 años al frente de sus clases de Fotografía, ha tenido infinidad de oportunidades de comprobar que muchos alumnos, incapaces de copiar a pulso un simple esquema del pizarrón, terminaban realizando formidables fotografías, de esas que tientan a pedir una copia para la colección de la Escuela.
A través de la fotografía, pues, el ser adulto que se mencionaba al comienzo, va produciendo imágenes que nacen desde lo más profundo de su yo, como una forma de expandirse hacia el mundo exterior donde, precisamente, habrá de encontrar otros seres adultos con quienes compartir su creativa realización fotográfica.
Si opta por el camino del Arte, se le presentan tres opciones:
1) Arte por el Arte (No requiere la presencia del Espectador ya que el artista realiza su obra para su propio placer)
2) Arte Testimonial (La presencia del Espectador es indispensable ya que estas forma de Arte implica una comunicación con el exterior)
3) Arte Estímulo (La presencia del Espectador es azaroso: La obra se produce y, como consecuencia, se exhibe sin requerirse que el Emisor y el Receptor empleen un Código en común y, por tanto, existe una gran libertad para la Percepción)
No debemos olvidar que los límites entre fotografía artística, profesional, familiar, documental, científica, tanto como el Arte por el Arte, El Arte Testimonial y el Arte Estímulo tienen los límites muy difusos y, en la mayoría de los casos, se superponen.
Volvemos al principio: Antes de tomar una foto debemos preguntarnos: Por qué y Para qué la tomamos. En consecuencia sabremos Cómo tomarla.
A nosotros nos toca elegir.
TEOFILO DABBAH
Comentarios recibidos:
Ultimos FO.CO.'s
8/10/2008
27/09/2008
27/09/2008
27/09/2008
21/09/2008