Quien esto escribe es Director del S.E.I.F. (Seminario de Estudio e Investigación Fotográfica) desde el año 1971. Al Seminario sólo se ingresa después de hacer un intensivo Curso de Fotografía de casi 3 años de duración, de conocer todas las técnicas de toma y laboratorio, tanto en blanco y negro como en color, además de haber asistido regularmente al Curso de Estética Fotográfica. Es decir, el Seminario no es un nombre pomposo para un cursillo de Retrato o de Revelado de Rollitos, sino una tarea de alto nivel para quienes están seriamente capacitados. ¿Qué importancia tiene todo esto?
Lo que aquí se va a plantear, para conocimiento de los visitantes de FotoRevista, es de gran interés: Quienes han participado de la experiencia que se expone de inmediato, tienen un buen dominio en lo que hace a la fotografía y las dudas que pudiesen tener van más allá de lo simplemente formal.
Pero son seres humanos y, por tanto, poseen el celo de todo artista por su obra. Es así que en cierta oportunidad, muy compungido, uno de los integrantes del Seminario se quejó porque en un concurso, mientras tomaba una de sus fotos, otro participante, por sobre sus espaldas, hacía la misma toma. ¡Le copiaron la foto! La investigación es tarea primordial del Seminario y el hecho relatado dio pie para un estudio del caso: ¿Se puede copiar una toma fotográfica? Se resolvió comprobarlo y a los integrantes se les encomendó una tarea con las siguientes consignas:
El fruto está a la vista. La serie de fotografías que ilustran esta nota muestran un sorprendente resultado. Al asignarles la tarea, los participantes supusieron que todos harían la misma foto y no fue así.
Cada uno puso en juego su propia sensibilidad y su propia visión del objeto a fotografiar. Hubo quien presentó una fotografía de carácter clásico, con su juego de luz y sombra; otro uso la sombra para darle al objeto un carácter distinto; se hizo una obra con exposición múltiple en cámara, un solarizado sobre papel, un fotograma y hasta una verdadera abstracción... En pocas palabras, cada uno dio su propia versión conforme a su propia personalidad.
Obviamente, el resultado obtenido derivó en un debate por demás enriquecedor. Si cada uno hizo lo que le pareció mejor, se estaba en presencia del tan mentado “Proceso Creativo”. ¿Si o no?
Hubo que frenar un poco los entusiasmos. En el caso planteado, el proceso creativo quedó muy limitado por el rigor de las consignas establecidas que obligaron a una búsqueda de “sólo imagen”, sin otra implicancia de tipo emotivo o sensible. No se dio lugar al uso y manejo independiente de la libertad interior de cada participante más allá de ciertos límites.
Tal vez en el espíritu de alguno anidó la esperanza de encontrar una fórmula mágica para transformarse en Genio de la Fotografía Artística. Pero, si lo hubo, ese sueño se esfumó rápidamente. Del debate que se abrió, se obtuvo en limpio que sólo habría un camino para la materialización de la obra de Arte. Como resultado del ejercicio propuesto, y solucionado de diversas maneras, se comprobó a las claras que existen muchas maneras de interpretar un tema. Tantas como hombres que lo encaren. Cada uno pondrá en juego su personalidad y cada uno producirá su propia obra, aunque haya existido realmente la intención inicial de copiar la toma.
Porque lo que no se podrá evitar, si se tiene honestidad en la realización de la obra, es sentir la influencia de la propia percepción, de las propias vivencias y de las propias experiencias adquiridas a través del diario vivir.
Por tanto, para entrar en el proceso creativo, no es factible simplemente proponerse crear la Gran Obra de Arte sino que ella es el resultado de un permanente hacer, de una realización continua, dejando que aflore naturalmente lo que existe en lo más profundo del sentir del realizador de la obra. Al autor de ésta nota, en su carácter de moderador, sólo le quedó señalar ante los protagonistas de la experiencia el camino simple y sencillo: Hacer y hacer. Luego, poner en juego el juicio crítico, el análisis y la observación de lo realizado, midiendo y comparando. Pero, fundamentalmente, evaluando si la obra lograda traduce en verdad el hecho sensible que motivó su concreción.





TEOFILO DABBAH
* Teófilo Dabbah es Profesor de Fotografía dictando sus clases, desde 1968, en su Escuela Privada.
e-mail: info@escuelafoto.com.ar Web: www.escuelafoto.com.ar
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