Las personas que me conocen saben que soy un luchador en contra del síndrome del USTED (Uso Subdesarrollado de TEcnologías Desarrolladas), y por lo tanto soy un defensor de las técnicas digitales usadas en la fotografía, estas optimizan tiempos, generan una nueva expresión creativa, democratizan el acceso a la imagen, lo cual la ha llevado a terrenos impensados hace algunos años.
Todo esto que me parece muy positivo, choca contra una realidad preocupante. Las empresas en su afán de vender cada vez mas equipos y las compañías de celulares agregando funciones de fotografía y video, han generado un grupo cada vez más grande de personas con la compulsión obsesiva de sacar fotos.
Esta nueva adicción está estimulada en todas las campañas de marketing, como el caso de la empresa de telefonía con su avisito pegajoso que repite hasta el hartazgo "foto foto foto foooto", y está llevando a la sociedad a tener una muy baja valorización de las fotografías realizadas y de los fotógrafos en general.
Esta nueva fotografía, a la que me gustaría llamar fotoburger, es el sacar por sacar, más allá de querer inmortalizar un recuerdo, la gente dispara, sin saber a ciencia cierta para que lo hizo. Seguramente me preguntaran ¿Cual es el problema? Y para responder voy a tomar el ejemplo de la obesidad. Todos sabemos los riesgos a la salud de un exceso de peso, la cantidad de problemas es demasiado larga para enumerar, además se empeora si la calidad de lo ingerido es de dudosa propiedad alimenticia. Muchas veces el obeso come porque si, y no por una cierta sensación de hambre; se pierde la apreciación de lo ingerido y cualquier cosa da lo mismo. Vamos a tener a una persona gorda pero seguramente con deficiencias alimenticias, gordura no es sinónimo de saludable.
En estos momentos se está generando el mismo fenómeno en la fotografía, estas fotoburgers engordan nuestras computadoras, sitios web, casillas de email (o me van a decir que no reciben fotos que son para el olvido), produciendo una enorme cantidad de material que seguramente tendrán el destino del viejo comando suprimir.
Cuando algo se vuelve muy masivo, pierde el valor individual, ya que cualquiera de las partes es muy inferior al todo, poco representativo o queda como una entidad indivisible del mismo.
El riesgo con la fotoburger es la perdida de nuestro actual presente, es mentira que estamos generando el mayor banco de datos de imágenes de la historia, yo me pregunto qué va a pasar si mañana cierra Google, Flickr, Yahoo o si desaparece internet. Me pregunto cuantas personas tienen backup de las fotos que tomaron; cuantas personas tienen su backup organizado para poder encontrar las tomas que hicieron; cuántos de estos backups van a poder leerse dentro de 10 años (la historia está llena de ejemplos en donde la información guardada, hoy es inaccesible).
Lo peor de todo es que mientras aumente el volumen de fotos (hoy son archivos de datos), y el 95% de estas sean fotoburgers, las fotografías de calidad (estética, documento histórico o social) quedaran perdidas en la enorme marea de la mediocridad, y como dice la frase pagan justos por pecadores, estas piezas imperdibles tendrán el mismo destino a desaparecer, ya que es imposible separar la paja del trigo.
Creo que es hora de meditar sobre cada foto, saborear y disfrutar el placer anterior a hacer click con la cámara, pensar que ese instante que fotografiamos es historia congelada, es único e irrepetible, que es preferible esperar 5 minutos, o correrse dos pasos para poder retratar ese único instante. Y ese preciado material que obtuvimos llevarlo al papel, así dentro de 50 años no vamos a necesitar ningún dispositivo extraño para poder ver nuestro trabajo.
Los buenos profesionales, los que se preparan, se actualizan (desde el equipamiento, lo técnico, lo creativo y lo compositivo), tiene la ardua tarea de demostrar que para vender bien un producto; recordar un momento o documentar un evento, una imagen vale más que mil palabras y el éxito de la misma dependerá de cuan efectiva sea, no es lo mismo una hamburguesa que un lomo al champiñón.
El comer menos y mejor favorece a nuestra salud, un buen plan nutricional fotográfico, nos dará un impresionante recuerdo de nuestra historia y un mayor placer al hacer cada foto.
Si no valoramos lo que hacemos y no somos críticos con nuestra producción, en el futuro no tendremos pasado, y nuestra sociedad actual será vista como hoy vemos a los Incas, los Mayas o los Aztecas.
La responsabilidad es nuestra, la tecnología (bien usada) está para ayudarnos, solo es cuestión de no esperar al lunes y tomar la decisión ya.
Pablo Bozzone
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