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Técnicas
de toma |
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Composición en el paisaje |
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Cuando un paisaje nos atrae, meditemos primero antes de tomarlo, desde que ángulo lo podemos enfocar, que debemos sacar o que debemos incluir, para que después no nos decepcione. Resulta muy difícil captar un lindo paisaje sin que se parezca a una simple tarjeta postal. Muchas veces el fotógrafo se sentirá atraído por
las llanuras inmensas o regiones desoladas, que subyugan por su grandiosidad. Si fotografiamos una montaña enorme, en la lejanía parecerá un montoncito de tierra. Debemos incluir en los primeros planos casas, árboles, o cualquier otra cosa de esas dimensiones para que sean el punto de referencia y así calcular las distancias y el tamaño de las montañas. Debemos recordar siempre que el hombre, aunque aparezca muy pequeño en la obra, siempre será el elemento de mayor interés, será más importante que la grandiosidad del paisaje. Debemos enfocar siempre el primer plano, si necesitamos dar una mayor profundidad de campo, podemos hacer uso de la distancia hiperfocal. Las figuras que se incluyen en un paisaje deben guardar armonía con el mismo. Una fotografía de un tema marino quedará muy bien con un viejo pescador en el primer plano; y una de llanura con un gaucho a caballo, es decir, figuras típicas del lugar. Debemos cuidar de no poner en una fotografía marina el horizonte
inclinado. El horizonte en el centro del cuadro nos dará dos
fotografías.
¿Cuándo conviene colocar la línea del horizonte
abajo o arriba? Por ejemplo, si tenemos unas lindas nubes, bien voluminosas,
es mejor poner 2/3 de cielo y 1/3 de tierra. Si por el contrario queremos
destacar la tierra procederemos a la inversa. La mayoría de los paisajes se toman con buen sol, esto nos dará
mayor relieve con una iluminación lateral o en diagonal, a la
mañana o al atardecer. Los paisajes más emotivos se darán con tiempo tormentoso, con nieve, o con neblina, aunque será más difícil tomarlos. La perspectiva aérea, con su bruma que hace difusos los detalles de los objetos lejanos, realzará los valores artísticos del tema. En los paisajes es la que da la sensación de las distancias.
Los objetos cercanos tienen siempre un tono más fuerte y un contorno
más definido que los objetos lejanos. Por ejemplo, una hilera
de postes blancos y negros (alternados) al costado de un camino que
empieza en primer plano y sigue hasta el horizonte: los primeros postes
no sólo se verán de mayor tamaño sino que sus colores
serán blancos y negros, pero a medida que se alejan disminuyen
en tamaño y también la intensidad de los colores, los
blancos se irán agrisando y los negros también perderán
vigor gradualmente hasta convertirse en grises: el resultado será
que allá en el horizonte todos serán grises, sin poder
distinguirse cuáles son blancos y cuáles negros. A la inmensidad del paisaje no podemos mostrarla en una sola toma, tenemos que fraccionarla buscándole a cada enfoque un elemento destacado, debemos aprender a ver y no simplemente mirar. |
| *Del libro “Composición Artística para Fotógrafos” de Luis Morilla |
El límite de la fotografía es nuestro
propio límite |